Ama y haz lo que quieras

En el título encontramos una frase de San Agustín, que se refiere a la importancia de la filosofía del amor, quien encuentra en Dios esa esencia de amar a quienes nos rodean con todas las fuerzas, pues quien ama, no hace daño. Parece una invitación a salirse de control, pero es posible que el filósofo diga dicha frase con una doble intensión, con la intensión de amar apasionadamente al tiempo que nos responsabilicemos por el tipo de amor que damos a los demás.

Hay tres cosas que el amor debe tener para ser complementario: número uno, aceptación; no es amor sino te acepta, acepta aspectos de tu personalidad, que no es lo mismo que aceptar aspectos agregados a tu persona, nadie debería aceptar violencia de parte del otro/a. Segundo, está dispuesto a entregar, da de forma incondicional y sin remordimientos, el amor es entregar, nunca esperar a recibir, quien todo el tiempo está esperando recibir, ya ama de forma egoísta. Y, por último, el elemento que hará crecer ese amor: la confianza, aprender a creer en el otro/a, confía hasta cuándo sospeches porque ahí es cuando debes decir lo que sientes y piensas, no solo es que crean en ti, es mostrarte alguien de quien fiarse, ser confiable. Ahora, este último elemento, aunque no es parte del agregado para amar si es su resultado, el amor da vida. Si no te sientes vivo en ese amor, es posible que no te sientas amado o no estés amando, el amor produce y da Vida.

Adolfo Cespedes M.

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