Buscad primero el Reino de Dios ¿y su Justicia?

No me he equivocado en evocar el texto mateano sobre Jesús cuando nos llama a confiar plenamente en su providencia, lo he escrito a propósito en forma de pregunta. Afirmo la pregunta ¿y su justicia? Es porque últimamente la expresión es recordada por tantas iglesias para aseverar que la única manera de resolver este y cualquier otro conflicto -en colombia- es a través de la búsqueda insaciable del «reino», pero ese reino que se centra en una oración infructuosa, en la pasividad y muchas veces en la indiferencia de la realidad, porque se nos obliga a pensar, orar y declarar que no pasa nada, que no sucede nada, pero con una disyuntiva de la visión de lo que realmente pasa.

La pregunta es ¿y su justicia? No es posible que sigamos pensando el reino como algo de los cielos y no algo de nuestro mundo, su reino no es de «este» (estado político corrompido) pero si para este mundo, el reino no está alejado de nuestra realidad, se busca establecer para cambiar este estado corrompido, y no debería pensarse como que el reino es solo un hecho aislado del bienestar humano y la ayuda a los necesitados.

Hemos tenido una dificultad en comprender qué es la justicia, la pensamos desde la venganza, desde nuestras ideas occidentales de orden y disciplina, confundimos juicio con justicia y creemos que la dikaosune de Dios se limite a darle a «cada quién lo que le pertenece», cuando en realidad debe significar darle al otro justicia porque no la tiene, porque le falta, porque la necesita, porque aunque quizás no la merezca, necesitamos dársela, nuestra justicia no es como su justicia, de verdad iglesia, nuestros pensamientos de verdad están lejos de sus pensamientos, sobre todo últimamente.

Es por eso que, no tiene sentido orar mucho si no se está dando justicia para quienes sufren actos de injusticia, no es posible que nos encerremos en nuestros reinos de cuatro paredes ‘orando’ porque creemos que así se está cambiando el mundo y con la boca se rechaza a quienes van a gritar, luchar y hasta dar la vida buscando lo otro, justicia.

En fin, buscar primero no elimina las otras búsquedas, solo dice que la prioridad es elegir primero que Dios haga de nuestra realidad un lugar, para todos y todas, de bienestar humano, pero si, no hay voluntad de Dios sin que vaya amarrada a la justicia, no es posible que nuestra búsqueda por el reino sea algo abstracto sin que con ello se concretice la preocupación porque esa búsqueda también sea hacer de nuestro mundo un lugar justo para todos y todas.

Adolfo Céspedes M. Perspectivas de las Fe: Teología y Biblia en Reflexión

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