«El profeta del odio»

La Biblia registra el relato de un profeta que odiaba, un profeta que rechaza darle un mensaje a ciertas personas porque no estaba de acuerdo con el mensaje. Le indignó saber que Dios no los matara y ya, que su gracia fuera capaz de salvarlos, que su misericordia se extendiera a ellos a pesar de su condición. El profeta del odio, tiene rabia de esos paganos, quiere que Dios los castigue porque cree que su gente es mejor que estos. Tiene la idea de un Dios bueno, cierto, pero solo con los que él cree que debe ser bueno, pero fuego consumidor con los que él considera malos. Ese profeta es el profeta Jonas, le molestaba la extraña piedad de Dios, la extraña gracia de Dios extendida a quienes para él merecían el castigo inminente. 
Reflexiono, se puede ser Cristiano y odiar, pues si, se puede ser Cristiano y rechazar la extraña gracia de Dios, que ama a quienes nosotros hemos rechazado. Si, es lamentable, pero se puede ser profeta y molestarte porque Dios es capaz de amar a los extranjeros, a los diferentes, a los paganos, porque la gracia no es exclusiva de quienes consideramos buenos. Y no, la enseñanza no era para el arrepentimiento del pueblo, era para el Jonás que era capaz de decirse pueblo de Dios y odiar, de sentirse profeta y aún así rechazar a quienes Dios ya había perdonado. 
Adolfo Cespedes

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