La Ética Contextualista de Jesús

A diario luchamos con dos aspectos, lo que debemos hacer contra lo que necesitamos hacer y, aunque parezca lo mismo, no es así. Entendamos que en orden de prioridades éticas lo importante no es el deber es el derecho, es la necesidad, si, sabemos que así no nos lo han enseñado, en ocasiones creemos que los deberes están por encima aún de las personas, sin embargo, la vida misma debería enseñarnos que no es así, que ese choque de realidades, cualquier sea el caso, debe llevarnos siempre a evaluar cuál fue el contexto de las cosas y dependiendo de dicho contexto entonces dar un juicio certero de la violación o no de la ley.

Cierta vez Jesús salió al campo a recoger espigas, parece inocente, pero el problema era que lo hizo en pleno día de reposo y para quienes revisaban constantemente la ley Jesús la infringía al permitir que ante el hambre de sus discípulos estos recogieran espigas. Estos observaban la ley y sí, claramente Jesús faltaba al precepto, pero la cuestión era que se recogía por hambre y lo que estas personas no esperaban era que Jesús citara a la misma ley para defender la acción de los hambrientos discípulos.

Por el contrario de lo que pensamos el recoger espigas era un derecho del necesitado, era una ley que tenía todo aquel que vivía y se consideraba como pobre, parte de la cosecha era dejado en el camino mientras los trabajadores recogían con el fin de que en la parte trasera viniesen los más pobres y hambrientos para recoger para sí, esta era una ley de solidaridad vista en la Torá; los fariseos leían la ley de Dios con una disyuntiva, le señalaban de hacer algo que no estaba permitido pero olvidando que la ley no puede estar por encima de la necesidad y que si alguien de verdad hambriento realizaba esta acción era juzgado no por la norma sino por el contexto.

En pocas palabras Jesús le decía a quienes señalaban a los hambrientos y necesitados discípulos que el culto, la celebración, el descanso sabático no estaba centrado en lo que se hacía para Dios, sino verdaderamente en lo que Dios, a través nuestro, estaría dispuesto a hacer el sábado para otros/as. Pues Dios estaba más interesado en darnos lo necesario a nosotros para descansar y tener tranquilidad en medio de nuestras necesidades reales que en tratar de exigirnos el estricto cumplimiento de la pasividad mientras moríamos de grande necesidad.

Estamos convencidos que la iglesia debería dejar de leer parcialmente la Biblia, es decir, priorizar los deberes por encima de las necesidades de las personas, señalar lo que dentro de sus interpretaciones éticamente es posible sin ver más allá del por qué alguien actúa como actúa o tratar de forma inferior a las personas solo porque su creencia, institución religiosa o líder religioso le dice que es correcto. Recordemos, Jesús priorizó el hambre de los discípulos frente al deber ético y religioso del descanso.

Adolfo Cespedes M.

Teólogo.

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