Los teólogos del dolor

Job, una novela sapiensal que intenta explicarnos el sufrimiento humano, el mal que aqueja a las personas sin distinción alguna, sin haber hecho previamente el bien o mal. Nos recuerda el sufrimiento y el agobio de un fiel y leal rico hacendado que ante su infortunio llama a sus amigos más queridos para que le acompañen en medio de su dolor.

Sin embargo, sus amigos que creen que pueden comprender mejor a Dios que el mismo Job, intentan explicar a Job el meollo de su vil sufrimiento, sacan al ruedo todo su bagaje teológico y ni le acompañan en su dolor, mucho menos logran entender el dolor en sí del sufrido Job.

Esto me recuerda a tantos en mi propio camino, me recuerda a mí mismo, en algún momento hemos sido «los amigos de Job», ante el dolor, mal o sufrimiento del otro y otra hemos sido buenos teólogos, buenos cristianos, pero no hemos sido amigos, no hemos acompañado al otro en su real dolor y pesar, queremos hacerles entender por qué está viviendo aquello o por qué Dios permitió lo otro.

Que pesar estos amigos, que ante el mal de quienes viven la dura realidad saquemos a relucir nuestra teología alejada de la vida, cuando el otro y otra ante el dolor a veces necesita más nuestro silencio, abrazo y compañía.

Abandonemos nuestro orgullo de querer entender el dolor de quienes nos rodean o querer dar vagas explicaciones de lo que vive o no, aprendamos a acompañar en el silencio, a abrazar al otro en su realidad y dejar a un lado nuestras explicaciones que en ocasiones pueden llegar a absurdas.

Adolfo Cespedes M.

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