Tú, insomnio encarnado en mujer…


…Después de cuatro años…

Todavía te sueño por las noches, como todos los mortales y te evoco a la mitad de ella,
Extasiado de la extrañeza entre mis sabanas, por no sacar de mi mente esa picara mirada, que poco a poco
Añoro todos los días volver a ver. De verdad que tus lumbreras me han tenido de vela, inspirado en las ventanas de tu alma. Quizás esta es mi gabela, hacer
Memoria de los años que han pasado y de las veces que fijamente me has mirado, pues embelesado me he permitido miles de tontas
Ocurrencias. Es más, estoy seguro que si alguien me mirara se burlaría de mi demencia.
Ya es tan tarde, yo aun con lápiz y papel al encuentro del desbordar de mis entrañas, que en
Urgencias se encontraba, pues el silencio lo apoderaba y mientras mi yo callaba más la rutina tomaba ventaja. Pero, renuncie a la prisión del silencio, me
Negué a la migaja del amor: esperar ser amado y no lograr todo haber entregado. El misterio del amor, es aguardar mientras se
Observa, mientras se admira lentamente para no perder el estado de sorpresa, para capturar todos tus detalles y luego ver como mi imaginación destelle tus
Tiernas siluetas, que con el tiempo me lleven a recordarles sin olvidarles, a pensarles sin inventarles. La verdad, es que quizás solo quería meditarte, quizás solo por un momento idearte, para nunca de mi mente extraviarte; así pueda entonces
Hoy, volver a hacer lo que ayer ya repetí: percibir tu existencia, luego definir tu esencia para fluir en amor con frecuencia.
Pensándote.
Te amo Yunoth

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