Tuve y estuve… y tú hiciste: Teo Ficción de Mateo 25:31


Adolfo Céspedes Maestre 




Una Teo-ficción de Mateo 25: 31

– Realmente estaba cansado, los pies me sudaban mientras el polvo llenaban cada vez más esas mismas sandalias, el sudor se acrecentaba y la sed era interminable; la gente me seguía y no sabían que yo los seguía a ellos, estos deseaban una señal, otros mirarme y espiarme, la verdad era que solo quería acompañarlos con amor. No sabía que era peor, si aquellos fastidiosos fariseos y escribas escondidos entre pastizales, murmurando por mis enseñanzas o el polvo y el calor que se sentía a estas horas del día –se murmulla Jesús- mientras miraba misericordiosamente a quienes le rodeaban.

De pronto Jesús se puso de pie e inmediatamente exclamó diciendo lo siguiente:

– Bienvenidos al Reino de mi padre: porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve en la cárcel y me visitaste, enfermo y me viniste a ver…-de pronto se quedó callado y dijo agregando-:  “era homosexual y no me tuviste como enfermo y me rechazaste, estaba divorciado y no me tuviste como un miembro minusvalorado entre tu grey, pensaba diferente a ti y me pude sentar a tu mesa, era indigente y no solo me diste limosnas, era prostituta y no me condenaste diciendo ¡qué inmoral!, era un vago y no me dejaste de lado, estaba sin trabajo y buscaste que lo tuviera, era analfabeta y me enseñaste, era mujer y me permitiste celebrar la eucaristía, era una adolescente embarazada y no me miraste como una ninfómana pervertida, me faltaba una pierna y un brazo pero no me tomaste como insuficiente para tu amistad, consumía sustancia alucinógenas y no me señalaste como pecador sino que me ayudaste a tratar mi adicción, era extranjero o de otra raza y no me traste con odio sino que por lo contrario me diste hospitalidad, era campesino desplazado por la violencia y no me trataste como a habitante de la calle, era refugiado sirio, me acogiste, me diste empleo y vivienda,  era mujer y me tocaba pasar por la calle sola y no me chiflaste o me diste insultos. Podría seguir en una lista larga de cosas que tuve y en que estuve y tú siempre hiciste algo por mí…

Asombrada la gente, pregunto:
– ¿Y Cuándo hicimos todo esto?

Respondió inmediatamente Jesús:
– Porque lo hiciste con cada uno de tus HERMANOS indefensos, pobres, pequeños y discriminados, por mí lo hiciste.

Estoy seguro que no hay nada más pertinente que hablar sobre cuál es la verdadera expectativa y cual el significado escatológico de estos textos. sin embargo, la expectativa es quizás para algunos cristianos que Dios venga y el bien reine sobre el mal  acabando éste, no mas así, como si fuera algo mágico, pero el texto nos muestra que el bien se construye con mis acciones hacia quienes necesitan de mí. Nos muestra la necesidad del otro y nuestra compañía en los momentos más duros de quienes sufren la más pesada discriminación, rechazo y angustia. Los últimos tiempos no significan un acto de espanto, de guerras o de actos sobrenaturales, sino de actos de la más grata humanidad y de lo más solidario para quienes nos necesitan, se trata de demostrar con hechos que cada vez que extendemos nuestras manos a otros, es como si lo hiciéramos para Dios, que en cada acto que se hace el bien se acaba el mal.

Que ese Dios que hemos colocado en un trono muy alto en los cielos, a quien hemos adorado por habitar allá arriba y nosotros acá abajo, en realidad está muy aquí cerca de nosotros, representado en los más débiles, personificado realmente en el otro (a). 

¿Quién más tuvo y estuvo, y tú que hiciste?

4 comentarios en «Tuve y estuve… y tú hiciste: Teo Ficción de Mateo 25:31»

  1. Aquí en Uruguay, si fueras pastor pentecostal del Concilio de las Asambleas de Dios, o de la Iglesia Cuadrangular, o de la Misión Finlandesa, etc., te expulsarían de inmediato por "defender inmoralidades" y, todavía, "ponerlas en boca del Señor." (En suma, si eres pentecostal y escribes esto, es que has evolucionado grandemente. Me parece muy bien.)

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  2. Estás en lo cierto; Jesús ama al pecador pero no el pecado. Por eso si ayudamos a alguien a alejarse del pecado, es y será bien recibido por Jesús…es el amor "ágape", ese que podemos darnos unos a otros sin límites de ninguna especie…

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